Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa - Chapelle de la Rue de Bac (Paris)

INVOCACION Y ORACION POR LOS ENFERMOS

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos!

(repetir tres veces)


¡Oh María, sin pecado concebida, por tu inmensa bondad y tierna misericordia te pido por todos los enfermos que te invocan con confianza! ¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada ¡Salud de los enfermos! Aquí me arrodillo implorando tu poderosa intercesión.
Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra y los signos de tu Hijo Jesucristo, lo reciba este querido
enfermo ......................, a quien te encomiendo, mediante la aplicación de tu bendita Medalla.
Que su eficacia, tantas veces probada y reconocida en todo el mundo, se manifieste una vez más: para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor tuyo, podamos dar testimonio agradecidos y exclamar:


¡El Señor y la Medalla Milagrosa le han curado!


jueves, 31 de mayo de 2012

LA VISITACION DE MARIA Y EL MAGNIFICAT



«Magníficat» (Lc 1, 46-55)
Alegría del alma en el Señor

46Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
48porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
49porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
50y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
51Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
52derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
53a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
54Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
55-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.





lunes, 28 de mayo de 2012

MARIA MADRE DE LA IGLESIA



María es madre de la Iglesia y de cada uno de sus miembros por designio divino.
Jesús, desde la cruz, nos dio a María como Madre nuestra:


"Jesús, habiendo visto a su Madre, le dice: Mujer, he ahí a tu hijo!.
Luego dice al discípulo a quién El amaba: He ahí a tu Madre!.
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa". (Jn 19, 26-27)

Juan representa a todos los que, como él, desean ser el "discípulo amado" de Jesús. Como él, llevamos a María a nuestra casa.
María Santísima es verdaderamente madre nuestra. Ella nos engendra continuamente a la vida sobrenatural. Ella como madre intercede continuamente por nosotros ante su Hijo. Ella siempre nos indica el camino a Cristo y nos concede las gracias necesarias para andar.
Las Virtudes de María que la Iglesia debe imitar son:

-La fe y la dócil aceptación de la Palabra de Dios
-La obediencia generosa.
-La humildad sencilla.
-La caridad solicita.
-La sabiduría reflexiva.
-La piedad hacia Dios pronta al cumplimiento de los deberes religiosos.
-La gratitud por los bienes recibidos; ofrece en el templo, en la comunidad apostólica.
-Fortaleza en el destierro y en el dolor.
-La pobreza llevada con dignidad y confianza en el Señor.
-El vigilante cuidado del Hijo desde la humildad de la cuna hasta la ignominia de la cruz.
-Delicadeza provisora.
-Pureza virginal.
-Fuerte y casto amor esponsal.

La Virgen María fue solemnemente proclamada como "Madre de la Iglesia" por el Concilio Vaticano II y se festeja luego de Pentecostés.
 
Fuente: http://www.corazones.org/

domingo, 27 de mayo de 2012

PENTECOSTES: VEN ESPIRITU DE DIOS...




ORACION PIDIENDO LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO

Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciéndelo en el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas, y envía sobre mí tus dones, como a María y a los Apóstoles en el día de Pentecostés.

Espíritu de Verdad, te ruego me llenes del don del Entendimiento, para penetrar las verdades reveladas, y así aumentar mi fe; distinguiendo con su luz lo que es del buen, o del mal espíritu.

Espíritu Inmortal, te ruego me llenes del don de la Ciencia, para sentir con la Iglesia en la justa estima de las cosas terrenas, y así aumentar mi esperanza; viviendo para los valores eternos.

Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de la Sabiduría, para que saboree cada día más con qué infinito Amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo; actuando siempre movido por ella.

Espíritu Santificador, te ruego me llenes con el don del Consejo, para obrar siempre con prudencia; eligiendo las palabras y acciones más adecuadas a la santificación mía y de los demás.

Espíritu de Bondad, te ruego me llenes del don de la Piedad, para practicar con todos la justicia; dando a cada uno lo suyo: a Dios con gratitud y obediencia, a los hombres con generosidad y amabilidad.

Espíritu Omnipotente, te ruego me llenes con el don de la Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana; resistiendo con paciencia las adversidades.

Espíritu de Majestad, te ruego me llenes con el don del Temor de Dios, para no dejarme llevar por las tentaciones de los sentidos, y proceder con templanza en el uso de las creaturas.

Divino Espíritu, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, María Santísima, te suplico que vengas a mi corazón y me comuniques la plenitud de tus dones, para que, iluminado y confortado por ellos, viva según tu voluntad, muera entregado a tu Amor y así merezca cantar eternamente tus infinitas misericordias. Amén.

jueves, 24 de mayo de 2012

ORACION A MARIA AUXILIADORA



Enséñame, oh María Auxiliadora,
a ser dulce y bueno en todos
los acontecimientos de mi vida;
en los desengaños, en el descuido
de otros, en la falta de sinceridad
de aquellos en quienes creí,
en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo
para pensar en la felicidad de otros;
a ocultar mis pequeños sufrimientos
de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos,
a usarlos de tal modo que me suavicen,
no me endurezcan ni me amarguen;
que me hagan paciente y no irritable;
que me hagan amplio en mi clemencia y
no estrecho y despótico. Que nadie sea
menos bueno, menos sincero, menos amable,
menos noble, menos santo por haber sido
mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna.
Amén.

martes, 22 de mayo de 2012

ORACION A SANTA RITA DE CASIA




Oh Dios, Quien en tu infinita ternura
has sido bondadoso para escuchar
la plegaria de Tu sierva, Santa Rita,
y otorgas a su suplica lo que es
imposible a la vista, conocimiento
y esfuerzos, en recompensa de
su compadecido amor y firme confianza
en Tu promesa, ten piedad en nuestra
adversidad y socorrenos en nuestras
calamidades, que el no creyente pueda
saber que Tu eres la recompensa del humilde,
la defensa de los sin esperanza, y
la fuerza de aquellos que confían en Ti,
a través de Jesucristo, nuestro Señor.
Amen


domingo, 20 de mayo de 2012

ORACION A LA BEATA MARIA CRESCENCIA PEREZ




La virtud de la humildad, que caracterizó la vida de la beata María Crescencia Pérez, es muy grata a Dios; por ella, María Crescencia reconoció al Señor como a su Creador y Padre, a quien le debía toda alabanza y gratitud. A la vez, por la humildad se reconoció muy pequeña y pobre en relación con Dios y fácilmente dispuesta a servir a todos los hombres, que el Señor le regaló como hermanos.

Tratemos de imitar la humildad de María Crescencia y pidamos, por su intercesión, la gracia que necesitamos.



FIESTA DE LA ASCENSION DE JESUCRISTO AL PADRE



"Subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre".

Esta afirmación es un modo de hablar para decir que Jesús se fue al Padre, llevando consigo su naturaleza humana. La ida de Jesús al Padre constituyó nuestro cielo.
Jesús, al ir al Padre, no entra en un lugar, sino en una nueva dimensión, en donde no tienen sentido nuestras expresiones: arriba, abajo, subir, bajar… Ir al cielo significa, ir a Dios. En el cielo, iremos a unirnos al cuerpo de Cristo resucitado todos los que aceptamos su salvación.
Según la narración de San Lucas, la Iglesia celebra la Ascensión del Señor a los cuarenta días de su resurrección. Esta fiesta está dentro del tiempo pascual que consta de cincuenta días y concluye con la Venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia. (Cf. Lc 24, 49-53; Hch 1, 3-11; 2, 1-41) La fiesta de la Ascensión no nos habla de un alejamiento de Cristo, sino de su glorificación en el Padre.
Su cuerpo humano adquiere la gloria y las propiedades de Dios antes de encarnarse.
Con la Ascensión, Cristo se ha acercado más a nosotros, con la misma cercanía de Dios. Es también una fiesta de esperanza, pues con Cristo una parte, la primicia de nuestra humanidad, está con Dios.
Con él, todos nosotros hemos subido al Padre en la esperanza y en la promesa.

(Fuente: Evangelizo.com)