Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa - Chapelle de la Rue de Bac (Paris)

INVOCACION Y ORACION POR LOS ENFERMOS

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos!

(repetir tres veces)


¡Oh María, sin pecado concebida, por tu inmensa bondad y tierna misericordia te pido por todos los enfermos que te invocan con confianza! ¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada ¡Salud de los enfermos! Aquí me arrodillo implorando tu poderosa intercesión.
Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra y los signos de tu Hijo Jesucristo, lo reciba este querido
enfermo ......................, a quien te encomiendo, mediante la aplicación de tu bendita Medalla.
Que su eficacia, tantas veces probada y reconocida en todo el mundo, se manifieste una vez más: para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor tuyo, podamos dar testimonio agradecidos y exclamar:


¡El Señor y la Medalla Milagrosa le han curado!


domingo, 31 de marzo de 2013

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCION: EL DEBIA RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS

 
 
ORACION A JESUS RESUCITADO 
 
   
Quiero acercarme a ti, Jesús Resucitado
y aunque me deslumbres, Señor mío,
puedas curar mis ojos débiles y perdidos,
para ver así la verdad de tu misterio.
 
Necesito el calor de tu presencia,
para sentirme redimido y confortado,
tocar tus llagas y quemar así
en tu fuego, mis miserias y pecado.
 
Necesito que la luz de tu mirada
traspase hasta el fondo mis tinieblas,
y ponga mi verdad desprejuiciada
a los pies de tu misericordia eterna.
 
Necesito sentir tu corazón
latiendo vivo y con tal fuerza,
que pueda sincoparlo con el mío    
y limpiarlo de dolor y arrepentido. 
 
Necesito el aliento de tu boca
respirar tu Espíritu divino
para seguir sin reparos tu camino
y santificar la vida que me toca.
 
Necesito tu amor, sentirme amado,
y derramar ese amor en mis hermanos,
para sentir tu presencia como Iglesia,
y proclamar así: ¡Jesús Resucitado!
 
 


sábado, 30 de marzo de 2013

SABADO SANTO: NO ESTÁ AQUI, HA RESUCITADO...

 
«Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad.
Un gran silencio, porque el Rey duerme.
La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne
y ha despertado a los que dormían desde antiguo [...]
Va a buscar a nuestro primer Padre como si éste fuera la oveja perdida.
Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios,
va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva [...]
Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu Hijo.
A ti te mando: Despierta, tú que duermes,
pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo;
levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos»
 
(Antigua homilía sobre el grande y santo Sábado: PG 43, 440. 452. 461).

viernes, 29 de marzo de 2013

VIERNES SANTO: TODO SE HA CUMPLIDO...

 
ORACION AL SILENCIO DE LA PASION DE CRISTO
 
Hay, Señor, en tu adorable Pasión, una palabra que sin vibrar en mis oídos, llega a lo más profundo de mis entrañas, que me conmueve, admira y enternece y habla como ninguna... No es la palabra de los discípulos que te niegan, ni la de los jueces que te escarnecen, ni la de los sayones que te insultan, ni la de la plebe que te blasfema, ni siquiera la de las piadosas mujeres que te compadecen...
Es la palabra que Tú no has pronunciado, la de tu silencio, severo, grave, solemne, no interrumpido ni para quejarte, disculparte, justificarte, ni menos para recriminar, volver por tu honra y la de los tuyos, reivindicar tu vida, hundir en los abismos de la nada a tus acusadores...
¡Silencio largo, adorable, misterios de la Pasión de Cristo!
¡Cuánto confundes mi afán de justificarme, disculparme, razonar, volver por los fueros de mi orgullo, egoísmo y amor propio!
¿Cuándo, Señor, cuándo aprenderé tu silencio, y cuándo sabré que Tú, y sólo Tú eres el que justificas, condenas y que el juicio y estima de los hombres nada valen si Tú no los sancionas?
¿Cuándo, Jesús mío, aprenderé a callar, a hablar poco con los hombres y a hablar mucho contigo?
¿Cuándo imitare tu silencio, humilde, paciente, adorable?
Jesús autem tacebat.
¡Oh Jesús callado, dame la santa virtud de tu silencio!
 


jueves, 28 de marzo de 2013

JUEVES SANTO: ¿TÚ SEÑOR, ME VAS A LAVAR LOS PIES A MÍ?

 
 “Oh Jesús, cuando eras peregrino en la tierra dijiste: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaran el descanso de vuestras almas.” (Mt 11,29) Sí, poderoso Monarca de los cielos, mi alma halla el descanso al ver cómo te abajas, vistiendo forma y naturaleza de esclavo, hasta lavar los pies de tus apóstoles. Entonces me acuerdo de estas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la humildad: “Ejemplo les he dado, para que lo que yo he hecho lo hagan también ustedes. No es mayor el discípulo que el Maestro...Si comprenden estas cosas, serán felices practicándolas.” Comprendo, Señor, estas palabras, salidas de tu corazón manso y humilde, y con la ayuda de tu gracia quiero practicarlas..."
 
                                               Santa Teresita del Niño Jesús

miércoles, 27 de marzo de 2013

MIERCOLES SANTO: -¿SERÉ YO, MAESTRO?. -TÚ LO HAS DICHO...

 
Al grupo de los más íntimos de Jesús pertenecía Judas, nacido en la aldea de Keriot, un personaje al que la sensibilidad cristiana ha visto siempre como el símbolo por antonomasia de la más horrenda traición. En cuanto a nosotros, también estamos ya habituados a ver al traidor junto a su Maestro. Y quizá, hasta nos hemos forjado una teoría, según la cual junto al héroe glorioso tiene que haber oscuridad, y junto al modelo de santidad consumada debe aparecer el mal. Pero esa teoría no se ajusta a razón, pues en modo alguno es necesario que ante al «Consagrado de Dios» (cf. Lc 4,34) haga acto de presencia la traición. Jamás debió suceder que el Señor fuera vendido por uno de los suyos, uno que pertenecía al grupo de los que él llamaba «sus amigos». Entonces, ¿cómo pudo ocurrir una cosa semejante? ¿Cómo un hombre elegido por el propio Jesús para formar parte del grupo de sus íntimos pudo pensar y actuar de ese modo? Esta pregunta no ha dejado de suscitar continuas discusiones. Entre las respuestas que se han presentado cabe destacar dos, como más pertinentes. Primero, una respuesta popular. Según ella, Judas sintió realmente el llamamiento de Jesús, al que reconoció como el Mesías y, quizá, incluso como el Hijo de Dios. Pero no logró arrancar de su corazón la semilla del mal, sino que permaneció anclado en su avidez y vendió a su Maestro por su desmesurada avaricia. Así surgió la tenebrosa figura del traidor por antonomasia, en cuanto imagen mítica de la maldad. Quizá también contribuyera a esto el deseo de encontrar un culpable del lacerante destino de Jesús, a la vez que esa reprobación ofrecía la posibilidad de descargar en otra persona el sentimiento de la propia culpabilidad... Pero junto a esa respuesta más bien simple –quizá, demasiado–, hay otra mucho más complicada. Según ésta, Judas habría sido una persona muy sensible, bien conocedora de las profundidades más oscuras de la existencia humana. Tenía fe en el Mesías y abrigaba la firme convicción de que éste habría de restablecer el reino de Israel. Pero, al mismo tiempo, percibía en Jesús la sombra de la duda. Así que decidió ponerlo a prueba, incluso en peligro de muerte. Entonces sí que tendría que actuar, empleando todos sus poderes supraterrenos para restablecer la ansiada soberanía... O también, profundizando aún más en la oscura mente del personaje, Judas era consciente de que la redención debería producirse por la muerte del«Consagrado de Dios». Por eso, para que sus hermanos pudieran alcanzar la salvación, asumió él, en su propia persona, el indispensable destino de traicionar a Jesús. Por la salvación de los otros, Judas eligió para sí mismo la infamia y la condenación. Sin embargo, todas esas consideraciones son puras sutilezas especulativas sin fundamento alguno en la Sagrada Escritura. Son, más bien, producto de una filosofía romántica del mal, que contradice al espíritu de la revelación. Por otra parte, tampoco aquella primera consideración –que hemos llamado «respuesta popular»– es exacta, aunque a primera vista pudiera apelar al comentario del apóstol Juan. Es demasiado simple. En la vida, las cosas no suceden así. Por eso, vamos a centrarnos únicamente en los textos, sin añadir más de lo imprescindible para presentarlos en su propia coherencia interna.
 
Romano Guardini

martes, 26 de marzo de 2013

MARTES SANTO: JESUS ANUNCIA QUE SERÁ TRAICIONADO Y NEGADO

 
 ¡Que nadie presuma de sus buenas obras, ni piense que no tiene nada que temer, ya que San Pedro que había recibido tantas gracias y había prometido acompañar al Señor a la prisión y a la muerte, lo negó ante la simple insinuación de una sirvienta!

San Pedro, oyendo cantar el gallo, se acordó de lo que había hecho y lo que le había dicho su buen Maestro. Y reconociendo su falta, salió y lloró amargamente y recibió el perdón de todos sus pecados. ¡Oh, bienaventurado Pedro, por esta contrición, recibiste el perdón general de tu gran deslealtad al Señor!...Sé que fueron las miradas sagradas de Nuestro Señor que penetraron tu corazón y te abrieron los ojos para reconocer tu pecado... Desde entonces, no dejó de llorar, principalmente cuando oía cantar al gallo por la noche y en la madrugada... De esta manera, Pedro se convirtió de gran pecador, en un gran santo.
 
Fuente: San Francisco de Sales, Obras Completas, t. 10, p. 374  

lunes, 25 de marzo de 2013

LUNES SANTO: MARÍA LAVA Y UNGE LOS PIES DE JESUS

 
En María de Betania aumenta lo que había sido dado por gracia, el don de la fe, y en el gesto del lavado y la unción con perfume, está el reconocimiento a su Señor y Salvador:  Jesucristo, el Hijo de Dios.  
Como Cristo, nosotros fuimos ungidos en el bautismo, que nos incorporó a su muerte y resurrección. La pascua se acerca, y en la vigilia pascual renovaremos nuestra fe y las promesas bautismales, pues en la fe del bautismo radica lo más importante de nuestra identidad cristiana.
En el bautismo fuimos sumergidos y sepultados con Jesucristo para morir al pecado, y también con él renacemos a la vida nueva de Dios, como hijos suyos, miembros de la Iglesia y hermanos de todos los hombres. La renovada fragancia pascual del bautismo debe llenar toda nuestra vida.
 
ORACIÓN A SANTA MARÍA DE BETANIA
Tú, que ungiste con tu llanto y el mejor perfume
los amados pies de Jesús, se nuestra intercesora
para que aprendamos a disponer de nuestro tiempo,
haciendo un tiempo para estar con Él.
Santa María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro,
ayúdanos a ser verdaderos testimonios del amor de Cristo,
siendo capaces de atravesar por el dolor de las pérdidas
humanas sabiendo que Cristo vivo está
y con Él toda la humanidad.
Que así como llama ardiente que atravesó tu corazón,
Su amor atraviese el nuestro y seamos ejemplo para
nuestros hermanos y verdaderos testigos de su Resurrección.
Amén