Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa - Chapelle de la Rue de Bac (Paris)

INVOCACION Y ORACION POR LOS ENFERMOS

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos!

(repetir tres veces)


¡Oh María, sin pecado concebida, por tu inmensa bondad y tierna misericordia te pido por todos los enfermos que te invocan con confianza! ¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada ¡Salud de los enfermos! Aquí me arrodillo implorando tu poderosa intercesión.
Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra y los signos de tu Hijo Jesucristo, lo reciba este querido
enfermo ......................, a quien te encomiendo, mediante la aplicación de tu bendita Medalla.
Que su eficacia, tantas veces probada y reconocida en todo el mundo, se manifieste una vez más: para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor tuyo, podamos dar testimonio agradecidos y exclamar:


¡El Señor y la Medalla Milagrosa le han curado!


jueves, 24 de diciembre de 2015

ORACIÓN A LA NATIVIDAD DEL SEÑOR


A Tí. Señora del Silencio y de la Espera Serena. 
A Ti María que siempre estuviste dispuesta 
a decir Si a la voluntad de Dios; te pedimos 
que no dejes de interceder en favor de tus hijos 
para que cumplan fielmente la misión que les 
fue confiada en el Reino. A Tí Virgen Madre, 
que concebiste primero en tu corazón y luego 
en tu seno virginal a Jesús, haz que nuestras almas
 se llenen de la Gracia del Espíritu Santo, como 
tu vida se llenó de su gracia.
Preséntanos a Jesús, así como lo presentaste a 
los pastores y a los reyes, enséñanos el camino 
hacia El, ayúdanos a contemplar el gran misterio 
de su Amor. María Madre Misericordiosa. 
Ruega por nosotros a Nuestro Señor Jesucristo. 
¡Oh Jesús! Ven a vivir en tus siervos, en el espíritu 
de tu santidad, en la plenitud de tu poder, en la verdad 
de tus virtudes, en la perfección de tus caminos, 
vence al enemigo con el poder de tu espíritu para 
la gloria del Padre.Jesús. hijo de María, tómame 
como hijo tuyo. Jesús príncipe de paz, dame tu paz. 
Jesús, mi redentor, sálvame. Jesús. mi único Juez: perdóname.
Jesús, pan viviente del cielo, sé mi comida eterna. 
Concédeme que en toda necesidad llegue a Tí con 
confianza y humildad diciendo: ¡Ayúdame!
Cuando me sienta solo y cansado, cuando fracasen 
mis planes y esperanzas, cuando me sienta impaciente 
y me resulte difícil llevar mi cruz; cuando esté enfermo y mi 
cabeza y mis manos no puedan trabajar, cuando otros me fallen...
En todas mis dudas y tentaciones te suplico que tu Gracia me 
pueda asistir en cada momento y siempre: a pesar de mis 
debilidades y faltas de toda clase, Jesús ayúdame y no me 
abandones nunca. Dios, Padre Nuestro que contemplas la 
Natividad del Señor, concede que la humildad de los pastores,
la perseverancia de los reyes, la alegría de los ángeles, la 
fidelidad de María y la Paz del Niño Jesús, sean tu bendición 
para nosotros, hoy y siempre. 
Amén.

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