jueves, 24 de mayo de 2012

ORACION A MARIA AUXILIADORA



Enséñame, oh María Auxiliadora,
a ser dulce y bueno en todos
los acontecimientos de mi vida;
en los desengaños, en el descuido
de otros, en la falta de sinceridad
de aquellos en quienes creí,
en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo
para pensar en la felicidad de otros;
a ocultar mis pequeños sufrimientos
de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos,
a usarlos de tal modo que me suavicen,
no me endurezcan ni me amarguen;
que me hagan paciente y no irritable;
que me hagan amplio en mi clemencia y
no estrecho y despótico. Que nadie sea
menos bueno, menos sincero, menos amable,
menos noble, menos santo por haber sido
mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna.
Amén.

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