lunes, 28 de noviembre de 2016
domingo, 27 de noviembre de 2016
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA
¡Oh María, sin pecado concebida, cuya inmensa bondad
y tierna misericordia no excluye el alivio de este amargo
fruto de la culpa que se llama enfermedad, de la cual es con
frecuencia víctima nuestro miserable cuerpo!
¡Oh Madre piadosa!, a quien la Iglesia llama confiada
¡Salud de los enfermos!
Aquí me tienes implorando vuestro favor.
Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra
e vuestro Hijo Jesús, obténgalo este querido enfermo, que
te recomiendo, mediante la aplicación de vuestra Medalla.
Que su eficacia, tantas veces probada y reconocida
en todo el mundo, se manifieste una vez más: para
que cuantos seamos testigos de este nuevo favor vuestro,
podamos exclamar agradecidos:
La Medalla Milagrosa le ha curado.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén
domingo, 20 de noviembre de 2016
ORACIÓN A CRISTO REY
¡Oh Jesús! Te reconozco por Rey Universal.
Todo cuanto ha sido hecho Tú lo has creado.
Ejerce sobre mí todos tus derechos. Renuevo
Las promesas de mi bautismo, renunciado a Satanás,
a sus seducciones y a sus obras; y prometo vivir
como buen cristiano.
Muy especialmente me comprometo a procurar,
según mis medios, el triunfo de los derechos de Dios
y de tu Iglesia. Divino Corazón de Jesús, te ofrezco
mis pobres obras para conseguir que todos los
corazones reconozcan tu sagrada realeza, y para
que así se establezca en todo el mundo el Reino de tu Paz.
Amén
sábado, 19 de noviembre de 2016
ORACIÓN DE SANTA MATILDE HACKEBORN
¡Os saludo, oh Virgen veneradísima,
en ese dulcísimo rocío,
que del Corazón de la santísima Trinidad
se difundió en vos; os saludo en la gloria y
en el gozo con que ahora os alegráis
eternamente, vos que con preferencia
a todas las criaturas de la tierra y del cielo,
fuisteis elegida antes aún de la creación del mundo!
Amén
jueves, 17 de noviembre de 2016
miércoles, 16 de noviembre de 2016
ORACIÓN A SANTA INÉS DE ASIS
Florecita de Asís, con cuanta alegría se regocijó el mismo cielo
cuando los Ángeles te vieron seguir las santas huellas de tu
dulce hermana Clara. Sin que nadie lo percatara la dulce luz
divina como escarcha se te quedo impregnada en el alma.
Cuanto debió ser el jubilo celestial para que el mismo Dios se
te manifestara rompiendo las leyes naturales y te rodeó como
un escudo bajo su protección divina. Que ninguno de los que
tratando de utilizar la fuerza para obligarte a dejar tu
vida consagrada pudieron hacerte ningún mal.
Oh Dulce Santa Inés privilegiada hija de San Francisco de Asís,
corderito puro de las primicias de Dios, «virgen prudentísima»,
pura y santa , mujer valiente consagrada a ti venimos suplicantes,
abnegada santa Inés; recibe nuestras ruegos, dulce flor franciscana.
A ti confiadamente te presentamos nuestras necesidades que nos
apremin el alma( Mencionar la gracia que se necesita)
Venimos a ti Seguros y confiados de que no quedaremos defraudados,
ya que si el mismo Dios no dudo en mostrar su majestuosas fortalezas
y maravillas en favor tuyo, no nos queda la menor duda del
lugar privilegiado que ocupas en su corazón.
Por eso a ti acudimos azucena de Asís , dulce abadesa de las Damas
Pobres, valiéndonos de tu inmenso amor , te suplicamos que utilices
esos meritos ganados con los que ahora brillas por la eternidad.
Te lo suplicamos por la memoria de aquel momento celestial en
que el mismo cielo y la tierra se juntaron para detener la mano
de tus adversarios, te lo suplicamos por los meritos que te
galardonaron como fruto de tu vida consagrada , Santa Inés
apiádate de nosotros y préstanos tu poderosa ayuda te lo
edimos por Cristo Nuestro Señor para quien no hay nada imposible.
Amen
martes, 15 de noviembre de 2016
ORACIÓN A LA BEATA MARÍA DE LA PASIÓN
¡Madre! Si la Iglesia hoy te proclama Beata, en la gloria,
ante todo, para nosostras eres nuestra madre,
la que nos trajo a la vida en el dolor y en la fe.
Mujer de Evangelio, has entregado tu vida para que
llegue un mundo nuevo de "Verdad y Caridad".
Concédenos seguir tus huellas conservando entre
nosotras este amor fraterno,
que es nuestra fuerza que anuncia el Reino.
Danos tu pobreza, tu obediencia, tu humildad.
Enséñanos a responder siempre a las
llamadas del Espíritu: "Heme aqui".
Tú decías: "La Eucaristia sostiene el mundo".
Que su celebración y su adoración sean el núcleo
principal de nuestra vida, para conservarnos en medio
del mundo y sostenermos con la oración.
¡Madre! Sostén nuestra mano por el camino
que tú has abierto, en seguimiento de Cristo que se
entrega al Padre por la salvación del mundo.
Que María y Francisco sean para nosotras como para ti,
los modelos que alumbran nuestro camino.
Y que podamos llegar así hasta la Trinidad,
esta Trinidad que Tú contemplas "tan bella en la verdad
del Amor" que es el Padre, el Hijo y el Espíritu,
por los siglos de los siglos.
Amén.
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